El mercado de segunda vivienda de Barcelona busca en el alquiler corporativo la alternativa a las licencias turísticas

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Los propietarios de segundas viviendas de Barcelona han empezado a ver en el alquiler corporativo -para empleados que por exigencias profesionales deben pasar temporadas fuera de su ciudad- una alternativa de gran interés para facilitar la ocupación de sus inmuebles. Según Homyspace, empresa especializada en esta modalidad de alojamiento de corta y media estancia para empresas, la oferta de pisos de Barcelona disponibles en su plataforma ha aumentado una media del 25% en los últimos meses,

«Ante las restricciones impuestas en el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) del Ayuntamiento de Barcelona, que prohíbe la creación de nuevas plazas de alquiler turístico en diversos distritos de la ciudad (como La Rambla, Eixample o Ciutat Vella), el alquiler corporativo representa una salida para muchos propietarios de estas áreas, a los que sólo les quedaría recurrir al alquiler tradicional para obtener una rentabilidad de su segunda vivienda», explica Ángel Mayoral, CEO y cofundador de la compañía.

Sin embargo, desde Homyspace aseguran que el alquiler corporativo, para el que no se necesita disponer de licencia turística, ofrece ventajas respecto al alquiler tradicional de larga estancia, y la primera de ellas se refiere a la rentabilidad: las necesidades de los inquilinos dependen de la duración del proyecto por el que su empresa los desplaza, por lo que los precios se adaptan a esta temporalidad y son superiores a los del mercado convencional.

Comparativa de precios en Barcelona
Por ejemplo, mientras el precio de alquiler de larga estancia para un piso de tres habitaciones en el Eixample es de 1.364 €/mes, para un alquiler corporativo ascendería a 1.637 €/mes. Es decir, el propietario estaría ganando 3.274 euros más al año. Y en otro distrito con los precios de mercado más bajos, como El Raval, mientras un piso de dos habitaciones puede alquilarse por 854 euros a una familia, el precio subiría hasta los 1.025 si se alquila a empleados desplazados, lo que supondría unos ingresos anuales de 2.051 euros más. «Estaríamos hablando de que el alquiler corporativo de media estancia permite a los propietarios ganar un 27% más que el alquiler tradicional», sostiene Mayoral.

Más allá del beneficio económico, existen otros aspectos a favor del alquiler corporativo, como el de la solvencia: detrás del inquilino hay una empresa, una entidad jurídica que es quien firma el contrato, asume los pagos y los tramita de forma regular y con mayores garantías. Asimismo, en dicho contrato quedan reflejadas las fechas de inicio y finalización del alquiler, y su renovación o prórroga siempre deberá contar con la aceptación del propietario; mientras que cuando se realiza un contrato de larga estancia superior a un año, la Ley ampara al inquilino para poder renovarlo hasta tres años consecutivos, incluso sin contar con el beneplácito del casero.

Crece la demanda de alquiler corporativo en Barcelona
También la demanda de este tipo de alojamiento para empleados está creciendo en los últimos tiempos, motivada entre otras cosas por el importante ahorro de costes que facilita a las compañías. «Si tenemos en cuenta que en Barcelona el coste medio mensual del alquiler de un alojamiento corporativo de hasta tres habitaciones se sitúa entre 1.300 y 1.850 €/mes, y que 30 noches de una sola persona en un hotel de la ciudad tienen un precio medio de 3.700 €, podemos afirmar que con esta modalidad las empresas ahorran hasta un 86% de los costes por empleado desplazado», apunta el CEO de Homyspace.

La proptech, que tiene en Barcelona uno de sus principales focos de demanda (tan sólo superada por Madrid), en 2019 ha registrado un crecimiento interanual del 39% en las peticiones recibidas por parte de empresas interesadas en alojar a sus empleados en la Ciudad Condal. Del total de alojamientos barceloneses que la compañía tiene en su plataforma, ofrece a sus clientes una media del 73% (descartando aquellos que no cumplen sus condiciones, como que la vivienda no esté amueblada o que sólo se alquile por habitaciones), y de ellos, cerca de la mitad terminan con la formalización de un alquiler.

En cuanto al perfil de inmueble más demandado en la ciudad, responde al de una vivienda de 1 o 2 dormitorios, equipada con el menaje y los complementos necesarios para entrar a vivir, conexión WiFi, y situada en la zona centro de Barcelona, en torno al Barrio Gótico, o bien en la zona de El Raval.

Nota de prensa El mercado de segunda vivienda de Barcelona busca en el alquiler corporativo la alternativa a las licencias turísticas publicada en comunicae.es